martes, 14 de noviembre de 2017


El ser humano se puede equivocar por naturaleza, y es probable que con quien más nos equivoquemos sea al mismo tiempo el que más nos quiere. Por eso, debemos estar listos para perdonar, pero también, para ser perdonados. Ello no quiere decir que nos debamos dejar que nos irrespeten, sino que la amistad exige soltar un sincero “lo siento” de vez en cuando.
Ser positivo pero no complaciente, cuando un amigo te cuenta uno de los problemas que le inquietan, probablemente esté buscando apoyo y la posibilidad de reafirmarse en sus creencias. Aunque debemos dejarle claro que siempre estaremos a su lado para lo que necesite, no debemos darle la razón como a los locos, sino ayudarle con consejos prácticos, aunque ello le obligue a replantearse su visión de las cosas. A la larga te lo agradecerá.
Las amistades hay que cuidarlas, podemos tener muchos conocidos pero un verdadero amigo es aquel al que tratamos con la máxima sinceridad; pero si descuidamos a nuestros amigos, aunque sea de manera inconsciente, la relación acabará enfriándose hasta desaparecer por completo.
Uno de los mayores problemas que pueden aparecer en una amistad es el egoísmo. Si utilizamos a nuestros amigos para satisfacer nuestras propias necesidades estos acabarán cansándose de nosotros tarde o temprano.
La amistad es como un árbol que te da sombra en los días de sol y cobijo en los días de lluvia. Es por eso que no podemos olvidar a los amigos distantes…aquellos que están en las puntas de las ramas del árbol, que cuando el viento sopla siempre aperase entre una hoja y otra..
Cada persona que conocemos en la vida, es una hoja que enriquece nuestro árbol…algunos se pierden con el tiempo, otras, no se despegan jamas.Pero en ves en cuanto es bueno sacudirlo para que caiga los frutos podridos.
Muchos decimos tener muchos amigos pero, ¿Realmente son buenos con nosotros? ¿Son quienes dicen ser? ¿Quieren lo mejor para nosotros?

Todos deseamos tener buenos amigos, de esos que te hacen reír y sentir que siempre cuentas con ellos en las buenas y en las malas, que no temen decirte las cosas de frente y sin pelos en la lengua.

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